
La famosa frase “la historia es ciencia o no es ciencia”, es un punto crucial, para indicar que es un tema sin resolver, pero que es vital entender, ya que el sentido de la cientificidad es discutido a partir del siglo XIX, en el cual Ranke da su postura tan bien recordada en cada trabajo teórico histórico. Este es un estudio sobre la cientificidad de la representación historiográfica en la discusión epistémica contemporánea, basado en la proposición del pensamiento histórico como respuesta explicativa y contestataria al cientificismo histórico positivista y una discusión sobre la epistemología histórica a base de la imaginación en el concepto del pensamiento histórico de Collingwood. Al observar como ha evolucionado el concepto de cienficismo a través de diferentes miradas en el tiempo y en el campo histórico, trae consigo un cambio de perspectiva con respecto al objeto de la historia que es el pasado. Este trabajo se trataría en una discusión sobre como se construye la representación histórica, bajo diferente prismas, partiendo desde Hempel a Recoeur, pero como eje central el pensamiento teórico de Collingwood.
En 1942, un filosofo llamado Carl Hempel publica un artículo llamado “función de la leyes generales de la historia”, el cual genera sensibilidad y reacción. Esto producirá un efecto dominó que implicará, una discusión en las formas de crear conocimiento, lo que conlleva a un trabajo epistemológico de gran envergadura. El Neopositivismo, corriente historiográfica que intenta homologar la ciencia histórica con las ciencias físicas, mediante operaciones de analogía y aplicación de principios o leyes generales. Citando a Popper, la hipótesis universal puede considerarse como afirmación de una regularidad del siguiente tipo, de un acontecimiento que siempre ocurrirá bajo un lugar y tiempo determinados, por lo tanto se enuncian leyes de tipo universal y de condiciones en los cuales debe ocurrir . La historia es solo un enunciado de lo que es una ley, de este modo mediante la inducción y en un trabajo correlativo se puede generalizar. Para Hempel, la historia es una cuasi-exploración científica, o sea, no tiene la esencia de la física o de la biología, en otras palabras, de las ciencias naturales. Las explicaciones en historia corrientemente son al aire, simplemente esbozos, por lo que es refutable epistémicamente, basándose en definiciones metafóricas, que para Hempel es una debilidad, ya que la historia no es conciente de los conceptos utilizados y no sabe operacionalizarlos, más bien las explicaciones deben ser concretas. La historia debe indicar precisiones, así como lo hicieron en su momento los cliometristas, de este modo generar indicadores. El pensamiento de Hempel se vincula con una ciencia explicativa, bajo el uso de la cuantificación y tener conciencia de una objetividad exacta. Por ello, es importante precisar las hipótesis, que deben ser falseables, en otras palabras que sean susceptibles de refutación, traduciéndose de este modo a una teoría histórica que sea realmente científica y no dogmática, cosa que posee ciertas escuelas materialistas de tipo marxista. Por otro lado, para Hempel el historiador no es conciente de dar una explicación, ya que es deficitario en ese aspecto. Además le cuesta reconocer que se equivoca, debido al comportamiento del gremio de perder su profesionalismo, que se acerca más a lo dogmático que tener una postura abierta a la construcción científica.
En 1942, un filosofo llamado Carl Hempel publica un artículo llamado “función de la leyes generales de la historia”, el cual genera sensibilidad y reacción. Esto producirá un efecto dominó que implicará, una discusión en las formas de crear conocimiento, lo que conlleva a un trabajo epistemológico de gran envergadura. El Neopositivismo, corriente historiográfica que intenta homologar la ciencia histórica con las ciencias físicas, mediante operaciones de analogía y aplicación de principios o leyes generales. Citando a Popper, la hipótesis universal puede considerarse como afirmación de una regularidad del siguiente tipo, de un acontecimiento que siempre ocurrirá bajo un lugar y tiempo determinados, por lo tanto se enuncian leyes de tipo universal y de condiciones en los cuales debe ocurrir . La historia es solo un enunciado de lo que es una ley, de este modo mediante la inducción y en un trabajo correlativo se puede generalizar. Para Hempel, la historia es una cuasi-exploración científica, o sea, no tiene la esencia de la física o de la biología, en otras palabras, de las ciencias naturales. Las explicaciones en historia corrientemente son al aire, simplemente esbozos, por lo que es refutable epistémicamente, basándose en definiciones metafóricas, que para Hempel es una debilidad, ya que la historia no es conciente de los conceptos utilizados y no sabe operacionalizarlos, más bien las explicaciones deben ser concretas. La historia debe indicar precisiones, así como lo hicieron en su momento los cliometristas, de este modo generar indicadores. El pensamiento de Hempel se vincula con una ciencia explicativa, bajo el uso de la cuantificación y tener conciencia de una objetividad exacta. Por ello, es importante precisar las hipótesis, que deben ser falseables, en otras palabras que sean susceptibles de refutación, traduciéndose de este modo a una teoría histórica que sea realmente científica y no dogmática, cosa que posee ciertas escuelas materialistas de tipo marxista. Por otro lado, para Hempel el historiador no es conciente de dar una explicación, ya que es deficitario en ese aspecto. Además le cuesta reconocer que se equivoca, debido al comportamiento del gremio de perder su profesionalismo, que se acerca más a lo dogmático que tener una postura abierta a la construcción científica.

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