domingo, 8 de julio de 2012

Analísis del artículo "Resistencia y/o Revolución" de Catherine Heau Lambert

        





          
             Este artículo el cual habla de la resistencia de los pueblos frente a la dominación, es de gran interés para quienes comienzan a estudiar los aspectos de la oposición creada por los oprimidos, desde su lógica de cultura, su diferenciacion frente al poder dominante y los espacios de poder propio. A mi modo de pensar, el estudio de la resitencia pude ser contextualizado en cualquier época, empezando que los hsitoriadores pueden interpretar los hechos de los hombres desde la perspectiva actual, pero sin dejar de lado los aspectos culturales propios de cada tiempo. Sin embargo la resistencia, es un eje transversal en la historia, cuando hay hay relaciones economicas y de dominación. Por ello, es importante el analisis de este articulo de la profesora Catherine Heau Lambert, quien analiza desde su perspectiva dos libros claves, México profundo de Guillermo Bofil Batalla y Los dominados y el arte de la resistencia de James Scott.
             Hay una nueva perspectiva tanto de la microhistoria como de la antropología en explicar la vida cotidiana de los pueblos dominados. Así, estudiar las relaciones de poder antes y después de una revolución y plantearse la problemática de la resistencia desde abajo. Heau parte explicando el concepto de resistencia, en primer lugar desde una perspectiva polemológica o del estudio científico de la guerra como fenómeno social, entendida como una acción militar frente a una invasión, para luego ampliarla como los eventos violentos de una comunidad frente a la agresión en algún momento de la historia. Pero en los años ’80, la resistencia se estudia desde la cotidianeidad, como la “infrapolítica” o el “arsenal de los pobres” (p56)
            Dentro de su artículo, Catherine Heau realiza una reflexión sobre el concepto de resistencia en Bonfil en su obra México Profundo y en Scott en su libro Weapon of de Waek.  Donde se investiga las tácticas y las estrategias de resistencia en situaciones de dominación cotidiana, ya que de ello depende su supervivencia. Es probable según la autora, que tales apreciaciones provienen de Michel Foucault cuya obra Historia de la sexualidad,  donde cita “donde hay poder hay resistencia”,  pero agrega que esta  visión resistencia es estructural, según el principio de Arquímides, en el cual  todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del fluido que desaloja. Se apoya en Gramsci, quien señala que el primer nivel de la oposición de las culturas populares a la cultura oficial es por lo general “implícita, mecánica y objetiva
            Ambos autores no se cuestionan el origen de la resistencia, pero si el desenlace, ya que para Scott “la acumulación de resistencias constituye un gran arrecife donde puede encallar la nave del Estado”, ya que la práctica del poder provoca la contrapartida de los dominados, sin la aglutinación de alguna institución política; en cambio para Bonfil la resistencia es organizada políticamente permitiendo la creación de algo nuevo. (p.57)
            Scott, sigue el concepto de dignidad de Barrington Moore, cuyas relaciones economicas y de poder son cruciales. Bonfil reflexiona a partir del control sobre su propia cultura, y que va más allá de las clases sociales dando la posibilidad de dar el enfrentamiento de una cultura dominante (imaginario) y la resistente o dominada (profundo ). Así, se tranzan en sectores desiguales en lo económico, pero también en la etnicidad. El concepto de dignidad  para Scott, es el respeto a las personas y a las tradiciones, lo que para Bonfil es el control de los recursos, organización social y del sistema simbólico. Scott advierte que la estructura de la dignidad es un campo no apreciado en la explotación material. Cita la autora que para ambos eruditos, “los caminos de la resistencia forman una intrincada red de estrategias que ocupan un amplio espacio en la cultura y en la vida cotidiana de los pueblos”.
            Bonfil demuestra en sus estudios que la opresión no es sólo económica, sino que también es cultural en gran manera, que en otras palabras se habla de “civilatoria”, pero el mundo local proyecta otra configuración cultural.  (p.58).
            En comparación con Scott, el estudio de las culturas subalternas enfatiza las formas cotidianas de resistencia. Bonfil la expone como una acción comunitaria traducida como un actor social. Mientra Scott, los ubica entre los individuos que compartes espacios ocultos de sociabilidad.
            Catherine Heau, comienza el comentario de la obra de Scott,  Los dominados y el arte de  la resistencia. Discursos Ocultos (2000), en donde se realiza un análisis ideológico-discursivo de la resistencia en el amplio sentido que las prácticas culturales deben ser leídos como “textos”. De esta manera, Scott se enfoca en las prácticas “discursivas” (bajo la influencia del giro lingüístico). Para comprender, Catherine da a entender, que el giro lingüístico es una escuela de análisis social, en la cual el discurso representa y construye realidades, y no se explica  a partir de grandes paradigmas, sino que toda práctica es un texto, que debe ser interrogado en sí mismo y como parte de un sistema de significación. Así,  cada “lectura” depende del autor que lo decodifica e interpreta según la cultura de su grupo. Autores importantes con respecto a ello, es Hayden White y Clifford Geertz. Pero se pone en claro, que la interpretación individual o colectiva, corre el riesgo de dejar de lado lo “material” y lo “institucional” y de caer en el hiper-relativismo. (p.59)
            Así, Scott enfatiza las prácticas discursivas, apoyándose en E.P. Thompson con su obra la formación de la clase obrera inglesa para mostrar que las prácticas discursivas pueden decantar en prácticas políticas. E.P. Thompson, ubica claramente la política en las condiciones materiales de vida cuya expresión será el discurso de la resistencia, no al revés, cosa en que cae Scott, quien oscila entre lo ideológico discursivo y lo material.
            Para la autora, se puede ubicar en un mismo contexto el México Profundo de Bonfil como el Weapons of the Peak de Scott, ya que ambas plantean la misma problemática de la resistencia de los oprimidos en la larga duración, mediante tácticas y estrategias cotidianas de supervivencia, que resultan en el fondo, rechazos e impugnaciones en las relaciones de poder. (p.60). Bonfil explica la resistencia en las practicas culturales que son las condiciones materiales de vida cotidiana. La existencia de esto es un desafío para la cultura occidental. La persistencia es resistencia.  El control sobre los recursos, organización social, sus conocimientos, sistema simbólico y obviamente sus discursos.
            Heau Labert, explica en Scott que cuando la dominación en la coerción pone en riesgo la supervivencia existen mecanismos para impedir la apropiación material de su trabajo, la llamada infrapolítica de los desvalidos, pero de forma paralela hay elementos culturales  que preservan en la dignidad del oprimido. (p.61) Por ello, Scott elabora el discurso oculto que expresa las maneras en que se vive la opresión. Los discursos ocultos fraguan las armas de los débiles. Precisamente, en la obra Los dominados y el arte de la resistencia, se adentra en la construcción lingüística de la resistencia, y el discurso se convierte en el arma del dominado. Lo interesante es la crítica de Heau para los conceptos de hegemonía, falsa conciencia e ideología  los cuales y como son utilizados por Scott. La hegemonía lo entiende únicamente como aceptación inconciente de la ideología dominante por parte de los dominados (p.62), una especie de naturalización en las relaciones de poder. Los conceptos analizados provienen del teórico Antonio Gramsci, quien explica que la ideología es una realidad objetiva y operante. Por ello, la ideología dominante no es una droga, que adormece las masas, sino que igual permite la reacción crítica, la protesta y la rebelión. Justamente, es históricamente orgánica, generan conciencia y lucha. De hecho, Gramsci no destaca la “falsa conciencia” como creada desde la ideología, sino mas bien  por su eficacia histórica y política y su fuerza cuasimaterial que es la solidez del conocimiento popular. (p.63)
            La hegemonía, según Gramsci, parte desde la etimología, significa: conducir, guiar, estar al mando. Así, en primer lugar, el grupo social dominante, genera coerción o bien dirección intelectual o moral, también el grupo social es dominante sobre sus adversarios pero es rector frente a sus aliados. Y puede ser rector antes de la toma del poder. Por lo tanto, hegemonía  es la capacidad de conducir, de conquistar alianzas y es la base social al Estado. Orienta la acción política, de parte de una elite critica, y por ello existe la necesidad de romper con el conformismo. Para Heau Lambert, no respeta el trabajo epistemológico esencial, el donde y cuando, (p.64) ya que los estudios de Scott se basan en regimenes autoritarios, donde la dominación se evidencia claramente en la coerción, un control social basado en al represión, pero la hegemonía se usa en los  regímenes donde existe la persuasión y el consenso. Por ello, según Heau, es totalmente anacrónico y equivocado hablar de hegemonía en los gobiernos antes del periodo burgués-democrático. Deja claro, que un esclavo rechaza su situación, que su discurso no puede cambiar las formas de dominación impuestas, pero puede crear conciencia y organizar espacios de sociabilidad liberativa y esperar la coyuntura que le sea favorable.
            Dentro de los espacios de sociabilidad o de la infrapolitica, los defectos para los dominantes, se convierten en virtud para los dominantes, el estigma se convierte en virtud en el ámbito político (p.65). Para finalmente terminar con la transformación del discurso oculto en un discurso publico. De esta manera, Scott explica el consentimiento y al sumisión, no en las bases gramscianas, desechando toda aglutinación, sino mas bien dentro del ámbito del discurso oculto, fuera de escena, lejos de la mirada dominante, pero que se puede transformar en discurso publico cuando las condiciones son favorables, generando confrontación y rebelión abierta (p.66).
            Scott desmenuza los pequeños hilos de la resistencia en la cotidianeidad, evidenciando las tensiones a una escala micro, no hay un eje social que aglutine el movimiento (comunitario, político o religioso), pero para Heau, puede presentarse de las dos formas con un eje o sin él. Ejemplifica con el caso del campesinado mexicano, que trató de construir su propia hegemonía, entendida como una ideología comunitaria con sus bases materiales y simbólicos, partiendo desde su propia cultura, en paralelo con el discurso publico dominante. Por ello, Heau vuelve a insistir, que la hegemonía, en un sentido gramsciano es un proceso de construcción (p.67) o bien como un estado que consolida sus relaciones de poder con el Estado, por ello la historia de los oprimidos abarca también esta premisa.
           El autor de Los dominados… rechaza tal proceso hacia la toma de poder y la hegemonía  gramsciana y estudia las formas cotidianas de resistencia ya que para él son en una escala de análisis el primer eslabón de la resistencia política. Esto lo hace siguiendo Barringtom Moore, donde indica que “una de las principales tareas culturales que enfrenta cualquier grupo oprimido consiste en minar y hacer explotar las justificaciones del estrato dominante (…) dicho estrato dominante no cumple con las tareas que afirma cumplir y por lo tanto viola el contrato social especifico de los estratos dominantes que no cumplen con el contrato social.”(1989:92).
            Por ello, para escalas micro, el trabajo de Scott es magnifico, ya que es posible la asimilación un conglomerado de resistencias a un movimiento político. El forjar una conciencia política, tiene que forjarse el actor social o sea una identidad social colectiva (p.68) por ello, citando a Scott “…la resistencia contra la dominación ideológica requiere una contra-ideología –una negación-  que ofrecerá realmente una forma normativa al conjunto de practicas de resistencia” (2000:147). Y para Heau esa “normativa general” es la construcción de la hegemonía de Gramsci, que es pasar del discurso a la acción.
            Heau Lambert analiza brevemente la otra influencia Scott en su obra Los dominados…, el cual es Pierre Bourdieu, y la pertinencia del estudio de los espacios simbólicos y reales del poder, planteando Scott la territorialidad del discurso oculto, como espacios propios autónomos, indispensable para el eslabón de ideas. Scott propone recordar a los científicos sociales que mas allá de los grandes estallidos sociales existe un infrapolítica cotidiana de resistencia, ya que las prácticas discursivas fuera de escena mantienen la resistencia y son mas que una válvula de escape (p.69). La infrapolítica es el sentido funcional de la política en si misma. (p.70)
            Para Heau, las formas de resistencia cotidiana anticipan, preparan y acompañan el trabajo político, pero por sí sola no la reemplazan. Para saltar a la esfera política, necesita la mediación o la aglutinación, que las potencien para confrontar eficazmente al poder dominante. En ello Scott se cae…


2 comentarios: