jueves, 12 de agosto de 2010

La Imaginación Histórica en Collingwood I




La famosa frase “la historia es ciencia o no es ciencia”, es un punto crucial, para indicar que es un tema sin resolver, pero que es vital entender, ya que el sentido de la cientificidad es discutido a partir del siglo XIX, en el cual Ranke da su postura tan bien recordada en cada trabajo teórico histórico. Este es un estudio sobre la cientificidad de la representación historiográfica en la discusión epistémica contemporánea, basado en la proposición del pensamiento histórico como respuesta explicativa y contestataria al cientificismo histórico positivista y una discusión sobre la epistemología histórica a base de la imaginación en el concepto del pensamiento histórico de Collingwood. Al observar como ha evolucionado el concepto de cienficismo a través de diferentes miradas en el tiempo y en el campo histórico, trae consigo un cambio de perspectiva con respecto al objeto de la historia que es el pasado. Este trabajo se trataría en una discusión sobre como se construye la representación histórica, bajo diferente prismas, partiendo desde Hempel a Recoeur, pero como eje central el pensamiento teórico de Collingwood.

En 1942, un filosofo llamado Carl Hempel publica un artículo llamado “función de la leyes generales de la historia”, el cual genera sensibilidad y reacción. Esto producirá un efecto dominó que implicará, una discusión en las formas de crear conocimiento, lo que conlleva a un trabajo epistemológico de gran envergadura. El Neopositivismo, corriente historiográfica que intenta homologar la ciencia histórica con las ciencias físicas, mediante operaciones de analogía y aplicación de principios o leyes generales. Citando a Popper, la hipótesis universal puede considerarse como afirmación de una regularidad del siguiente tipo, de un acontecimiento que siempre ocurrirá bajo un lugar y tiempo determinados, por lo tanto se enuncian leyes de tipo universal y de condiciones en los cuales debe ocurrir . La historia es solo un enunciado de lo que es una ley, de este modo mediante la inducción y en un trabajo correlativo se puede generalizar. Para Hempel, la historia es una cuasi-exploración científica, o sea, no tiene la esencia de la física o de la biología, en otras palabras, de las ciencias naturales. Las explicaciones en historia corrientemente son al aire, simplemente esbozos, por lo que es refutable epistémicamente, basándose en definiciones metafóricas, que para Hempel es una debilidad, ya que la historia no es conciente de los conceptos utilizados y no sabe operacionalizarlos, más bien las explicaciones deben ser concretas. La historia debe indicar precisiones, así como lo hicieron en su momento los cliometristas, de este modo generar indicadores. El pensamiento de Hempel se vincula con una ciencia explicativa, bajo el uso de la cuantificación y tener conciencia de una objetividad exacta. Por ello, es importante precisar las hipótesis, que deben ser falseables, en otras palabras que sean susceptibles de refutación, traduciéndose de este modo a una teoría histórica que sea realmente científica y no dogmática, cosa que posee ciertas escuelas materialistas de tipo marxista. Por otro lado, para Hempel el historiador no es conciente de dar una explicación, ya que es deficitario en ese aspecto. Además le cuesta reconocer que se equivoca, debido al comportamiento del gremio de perder su profesionalismo, que se acerca más a lo dogmático que tener una postura abierta a la construcción científica.


Una de las reacciones o respuestas a esta postura científica dura, la entregó el historiador inglés Collingwood. Un profesor y arqueólogo, que en 1946 publica una obra llamada “Ideas de la historia”. En esta obra realiza una revisión de la historia desde Roma a Hegel y también un trabajo de filosofía de la historia. Se deja claro que él no es un positivista porque en su postura hay una separación de la visión que en historia, hay un rechazo a la postura que las técnicas de la historia son análogas a las de las ciencias naturales y en las leyes generales, por lo tanto, es un antipositivista. La segunda mitad de su obra, es la causación de la historia y de su cientificidad, pero de una cientificidad propia de la historia. Como entender esta causalidad. Parte diciendo que “la historia es una ciencia ni mas ni menos”, que hay un contraste entre el mundo del físico y el mundo del historiador y de los objetos que tratan. La causalidad, para Collingwood, son las motivaciones del pensamiento, en una especie de intrahistoria. En otras palabras, es tratar de conectar el por que de las decisiones de los personajes históricos a través del pensamiento, no como emoción ni sentimientos, sino como intelectualidad o racionalidad, y como esto repercute en los procesos históricos. De esta forma, el historiador “ve a través de los hechos”, en una clara referencia a Dilthey, en el sentido de la empatía. Arthur Danto, indica refutando a Hempel, desde el punto de vista de la descripción, en la cual converge con Collingwood, pero con ideas epistemológicas diferentes. Danto sentencia que nos hay dos clases de acontecimientos (Científico y el histórico), sino dos clases de descripciones. Esto quiere decir que, que el lenguaje científico, no puede entregar para la historia la información producto del lenguaje utilizado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario